«...la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden»

Los que me conocen saben que me gusta la pintura. No es que yo sea en absoluto una gran pintora, ni siquiera llego a ser una pintora mediocre, pero siempre me han gustado mucho el arte y la pintura.

También me gustan mucho la fantasía y la ciencia ficción. Los que siguen este blog lo sabrán muy bien; basta como ejemplo ver los fondos de escritorio de mi ordenador portátil. Pero ahora tengo un bichito nuevo, con necesidades escritoriles nuevas, así que hace un par de meses emprendí la búsqueda de nuevos sitios en los que encontrar fondos de escritorio de fantasía y ciencia ficción. Así llegué a Daoine Sidhe.

Me impresionó la enorme colección de fondos de pantalla de ilustradores célebres que tienen ahí. A algunos ya los conocía: a John Howe por sus ilustraciones de los libros de Tolkien, o a Todd Lockwood por las de la saga de Drizzt Do'Urden. De H. R. Giger conocía sus diseños para películas (por ejemplo Alien o Species) y videojuegos, aunque también sabía de su afición al erotismo tecnológico. Y también conocía el oscuro erotismo de un español, Luis Royo, aunque no sabía su nombre. Una de mis ilustraciones favoritas de este caballero turolense se titula La anunciación, te deja sin aliento por su realismo y por la sensual violencia que hay implícita en ella:

Cuando se habla de ilustraciones de fantasía y ciencia ficción, siempre se tiende a pensar en esas imágenes ochenteras, de brillantes colores, que fueron la tónica general en los años 70 y 80 y marcaron una estética que, aunque evolucionada, aún perdura, como por ejemplo en las magníficas ilustraciones de estilo cómic y fanzine de los hermanos Hildebrant, las brumosas criaturas fantásticas de Michael Whelan o las divertidísimas ilustraciones de Mundodisco del ya fallecido Josh Kirby. Y casi todo el mundo piensa que ese colorismo hace que las imágenes requieran poco esfuerzo, casi como si fueran pinturas hechas por niños; nadie se para a pensar en el realismo y en el vertiginoso nivel de detalle de la mayoría de las imágenes, y en el hecho de que, como en otras muchas disciplinas, no todos los ilustradores siguen las mismas pautas. Echad un ojo a los autores que he mencionado más arriba, o si queréis más, podéis ir a ver los portales de Stephen Youll (que tiene ilustraciones referentes a famosísimas películas fantásticas y de ciencia ficción, con un realismo espectacular), de Julie Bell y Boris Vallejo (con unos ingeniosos juegos de luces y de destellos), de Hajime Sorayama con su erotismo tecnológico, de Alan Pollack y su espectacular nivel de detalle, o de Andrew Gonzalez y sus "grabados en mármol".

Pero dudo mucho que ningún académico tilde a estas imágenes de "cultura". No sé por qué, pero la ciencia y la fantasía han quedado relegadas a algo minoritario y marginal, propio de "frikis". A día de hoy hay un cierto enfrentamiento entre "ciencias" y "letras", y en general, un desprecio mutuo de los que se centran en unas frente a los que se centran en las otras. La cultura se asocia al humanismo, cuando en realidad este último es sólo una parte.

No digo que no sea interesante centrarse en la ciencia o en las humanidades. Pero por favor, no dejemos de lado a ninguna...